ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN ESPIRITUAL

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Las siguientes 10 clasificaciones no están destinados a ser definitivas, pero se ofrecen como una herramienta para la toma de conciencia de algunas de las enfermedades más comunes transmitidas espiritualmente. 
1. Comida rápida espiritual: Mezclar la espiritualidad con una cultura que celebra la velocidad y el resultado, es probable que se confunda con la comida rápida espiritualidad. Una cosa es clara: la transformación espiritual no se puede tener en una solución rápida. 
2. La espiritualidad de imitación: la espiritualidad de imitación es la tendencia a hablar, vestirse y actuar como nos imaginamos que una persona espiritual lo haría, es como la tela de leopardo que imita la piel real de un leopardo. 
3. Motivaciones confusas: A pesar de que nuestro deseo de crecer es genuino y puro, a menudo se mezcla con otras motivaciones, como el deseo de ser amado, de pertenecer y el deseo de ser especial, ser mejor que, para ser “el uno”. 
4. Identificarse con las experiencias espirituales: En esta enfermedad, el ego se identifica con nuestra experiencia espiritual y empezamos a creer que estamos encarnando ideas que han surgido dentro de nosotros en determinados momentos. En la mayoría de los casos, no dura indefinidamente, aunque tiende a perdurar en los que se creen iluminados o funcionan como maestros espirituales. 
5. El Ego Espiritualizado: Cuando el ego se espiritualiza, es invulnerable a la ayuda o a una retroalimentación constructiva. Nos convertimos en seres humanos impenetrables, retrasando nuestro crecimiento espiritual, todo ello en nombre de la espiritualidad. 
6. La producción en masa de los maestros espirituales: Hay una serie de tradiciones que producen las personas que se creen con iluminación espiritual. Esta enfermedad es como una cinta transportadora espiritual: poner en este resplandor, conseguir la visión, y bam! Está iluminado y listo para iluminar a otros en forma similar. El problema no es que estos profesores instruyan sino que se presentan como que han alcanzado la maestría espiritual.
7. El orgullo espiritual: El orgullo espiritual se produce cuando el practicante, a través de años de penoso esfuerzo, en realidad ha alcanzado un cierto nivel de sabiduría y usa sus logros para justificar el cierre de más experiencias. Una sensación de “superioridad espiritual” es otro síntoma de esta enfermedad de transmisión espiritual. Se manifiesta como una sutil sensación de que “yo soy mejor que otros, más sabios, y por encima, porque yo soy espiritual.” 
8. La mente del grupo: También se describe como pensamiento de grupo, la mentalidad de culto, o la enfermedad de ashram, la mente es un grupo de virus insidioso que contiene muchos elementos de la codependencia tradicionales. Los individuos y los grupos infectados con “mente de grupo” rechazan los individuos, las actitudes y circunstancias que no se ajusten a las normas, a menudo no escritas, del grupo. 
9. El complejo “pueblo elegido”: Es la creencia de que “Nuestro grupo está más evolucionado espiritualmente, potente, inteligente y, en pocas palabras, mejor que cualquier otro grupo.” 
10. El virus mortal: “He llegado” Esta enfermedad es tan potente que tiene la capacidad de ser terminal y mortal para nuestra evolución espiritual. Esta es la creencia de que “he llegado” es el objetivo final de la senda espiritual. Nuestro progreso espiritual termina y un mayor crecimiento se detiene.
Mariana Caplan
Psicoterapeuta, profesora de psicología transpersonal.

Detrás de un niño difícil hay una emoción que no sabe expresar


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Son muchos los padres y las madres que se quejan de que su niño es muy difícil, que siempre le ronda una emoción cargada de rabia que desahoga de forma inapropiada. Con rabietas, malas palabras o con sutiles actos de desobediencia.
Hemos de tener claro que ningún niño es igual a otro, y que ninguno de nosotros podemos saber tampoco qué tipo de necesidades pueden tener esas criaturas que acabamos de traer al mundo y para las cuales, deseamos todo lo mejor.
La emoción es la fuente de energía humana, es la llave que debe guiar a los niños, primero para entenderse a sí mismos, y para después, entender al mundo.

Los niños difíciles suelen a su vez generar muchas veces un nivel de estrés muy elevado en los padres, rozando en algunos casos la indefensión. No es un tema sencillo de abordar, y de hecho, no siempre nos valen los libros, ni si quiera la experiencia que tengamos con otro de nuestros hijos o las recomendaciones de algunos padres.
Tu hijo, el niño difícil, es único, especial e irrepetible. Y si hay algo que necesitan siempre es comprensión. La mayoría de las veces son niños con altas demandas encerrados en sus “palacios internos”, en espacios herméticos donde no encuentran puertas mediante las cuales, expresar esa emoción contenida. Esa necesidad. Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello.

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Los niños difíciles y la emoción contenida

Pongamos un ejemplo. Piensa en ese niño que ha tenido un mal día en el colegio, llega a casa y cuando sus padres le preguntan qué ha ocurrido, éste responde de mala manera. Ante esto, los padres deciden castigarlo en su habitación toda la tarde. ¿Qué hemos ganado con esto? ¿Hemos solucionado el problema? En absoluto.
La emoción bloqueada es una espina rodeada por un muro de piedras. Si levantamos más muros la espina quedará aún más escondida, así pues, el primer paso será ir retirando cada piedra de esa pared a través de la comunicación y el afecto.

Si el niño difícil nos pone muros, no levantes nuevas ciudadelas a su alrededor, no lo aisles, no lo descuides, no lo dejes solo. Todos tenemos claro que el proceso para llegar hasta ellos es complejo, no obstante, debes tener en cuenta estos aspectos previos:
  • Un niño difícil no siempre es consecuencia de una mala crianza. No debes culpabilizar a nadie.
  • Hay niños con altas demandas que piden muchísimo más que el resto, es su personalidad, su forma de ser y ello no quiere decir que nosotros, como padres, hayamos hecho algo mal.
  • Un niño que demanda y no recibe lo que busca o que no sabe expresarlo, acaba frustrándose. Son muchas las veces que ellos mismos se ven sobrecargados por un sinfín de emociones: esa rabia que a oscila con tristeza, otras con hastío, a veces con enfados…
  • Los niños difíciles requieren un mayor nivel de atención, comprensión, apoyo e incluso creatividad por parte de los padres.
Debemos ser artífices de sus mundos, unos mundos seguros donde se sientan cómodos para expresar esa emoción contenida que les permita conocerse, desahogarse, sentirse más libres y seguros para avanzar por cada uno de los escenarios que definen al niño a lo largo de su ciclo vital.


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Como ayudar al niño difícil a canalizar sus emociones

Ya sabemos que el niño difícil demanda ante todo nuestra atención y cada una de las estrategias que podamos darle de forma creativa, para atender sus necesidades. Para ayudarle a gestionar todo ese mundo emocional que en ocasiones lo desborda y lo bloquea.
Recuerda siempre que la Inteligencia Emocional no es un rasgo, es una habilidad y por tanto como padres, como madres, es nuestro deber trasmitir a nuestros niños estas estrategias, este aprendizaje.

Toma nota de qué pasos deberíamos seguir para educar a los niños difíciles en este campo, en esa dimensión donde canalizar, donde dar forma y expresar esa emoción contenida.

Si al poder del refuerzo positivo

Si a un niño difícil le recriminamos sus errores, si lo infravaloramos, o lo reprendemos por sus reacciones, generaremos aún más rabia y más ansiedad. Recuerda siempre que este tipo de niños, en el fondo, son muy frágiles y disponen de una baja autoestima.
  • Usa verbalizaciones tan simples como: “yo confío en ti”, “yo sé que vas a poder con esto”, “yo sé que eres especial”, “yo sé que eres un niño valiente y por eso te quiero”…
Una palabra positiva genera una emoción positiva, y una emoción positiva genera confianza.

Sí a la comunicación que no juzga, que no compara ni sentencia

Hay padres y madres que cometen el error de comparar al niño difícil con sus hermanos, o con otros niños. No es lo adecuado. Al igual que es un error iniciar un diálogo que ya implica determinadas sentencias: “como, tú eres vago, tú nunca escuchas, tu siempre te portas mal…” Evita este tipo de comunicación y sigue siempre estas pautas:
  • No sondees, no interrogues. Descubre cuál es el momento en que el niño se siente más cómodo para hablar.
  • Dale confianza, cercanía y comprensión. Cuida mucho el tono de tu voz, es algo básico para conectar con los niños.
  • La comunicación debe ser diaria y continuada.
  • Nunca te rías o ironices de lo que te digan tus hijos. Para ellos es importante, y si encuentran esa falta de empatía por tu parte evitarán sincerarse contigo.
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Sí a propiciar un equilibrio interno en el niño

  • Enséñale que cada emoción puede trasformarse en una palabra, que la rabia tiene forma, que la tristeza se puede compartir para aliviarla, que llorar no es malo y que tú siempre estarás ahí para escucharles.
  • Enséñale a respirar, a relajarse, a canalizar sus emociones a través de determinadas actividades con las que desahogarse y distraerse…
  • Enséñale a aceptar la frustración a que el mundo no puede ser siempre como ellos quieren.
  • Enséñales a escuchar y a hablar con asertividad. Diles que su voz siempre va a ser escuchada, que todo lo que diga es importante para ti…
  • Enséñales a tener responsabilidades, a valerse por sí mismos en cada paso y decisión que dan…
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 SAIKU

LA IMPERMANENCIA Y LOS CICLOS DE LA VIDA .ECKHART TOLLE





Mientras usted esté en la dimensión física y ligado a la mente humana colectiva, el dolor físico es aún posible.
Esto no debe confundirse con el sufrimiento, con el dolor mental-emocional.
Todo sufrimiento es creado por el ego y se debe a la resistencia.
Mientras usted esté en esta dimensión, aún está sujeto a su naturaleza cíclica y a la ley de la impermanencia de todas las cosas, pero ya no percibe esto como “malo”. Simplemente es.
Al permitir el “ser” de todas las cosas, se le revela una dimensión más profunda bajo el juego de los contrarios, como una presencia permanente, una profunda quietud que no cambia, una alegría sin causa que está más allá del bien y del mal. Esta es la alegría del Ser, la paz de la Divinidad.
En el nivel de la forma, hay nacimiento y muerte, creación y destrucción, crecimiento y disolución de las formas aparentemente separadas.
Esto se refleja en todas partes: en el ciclo vital de una estrella o un planeta, en un cuerpo físico, un árbol, una flor, en el surgimiento y la caída de las naciones, los sistemas políticos, las civilizaciones; y en los inevitables ciclos de ganancia y pérdida de la vida de un individuo.
Hay ciclos de éxito; cuando las cosas vienen a usted y prosperan. Y ciclos de fracaso; cuando se retiran o se desintegran y usted tiene que dejarlas ir para dejar espacio a que surjan cosas nuevas, o para que ocurra la transformación.
Si usted se aferra y se resiste en este punto, significa que está rehusando seguir el flujo de la vida, y sufrirá.
No es cierto que el ciclo ascendente sea bueno y el descendente malo, excepto en el juicio de la mente.
El crecimiento se considera positivo habitualmente, pero nada puede crecer por siempre.
Si el crecimiento, de cualquier tipo, continuara por siempre, se volvería eventualmente monstruoso y destructivo.
Se necesita la disolución para que pueda ocurrir nuevo crecimiento. Uno no puede existir sin el otro. 
El ciclo descendiente es absolutamente esencial para la realización espiritual.
Usted debe haber fracasado profundamente en algún nivel o experimentado una pérdida o un dolor profundo para ser llevado a la dimensión espiritual.
O quizás el mismo éxito se volvió vacío y sin significado y así resultó un fracaso.
El fracaso se esconde en cada éxito y el éxito en cada fracaso. 
En este mundo, que permanecerá en el nivel de la forma, las personas “fracasan” tarde o temprano, por supuesto, y cada logro eventualmente se convierte en nada. Todas las formas son impermanentes.
Usted puede de todos modos ser activo y disfrutar el crear nuevas formas y circunstancias, pero no se identificará con ellas. No las necesita para obtener un sentido de sí mismo. No son su vida, sólo su situación vital.
Su energía física también está sujeta a ciclos. No puede estar siempre en un tope. Habrá épocas de energía baja, así como otras de energía alta.
Habrá periodos en los que usted es muy activo y creativo, pero también puede haber otros en los que todo parece estar estancado, cuando parece que usted no llega a ninguna parte, no logra nada.
Un ciclo puede durar desde unas horas hasta varios años. Hay grandes ciclos y ciclos cortos dentro de los largos.
Muchas enfermedades se producen por luchar contra los ciclos de energía baja, que son vitales para la regeneración.
La compulsión a actuar y la tendencia a derivar su sentido del propio valor y de la identidad de factores externos tales como el éxito, es una ilusión inevitable mientras usted esté identificado con la mente.
Esto le hace difícil o imposible aceptar los ciclos bajos y permitirles ser. Así, la inteligencia del organismo puede tomar el control como una medida autoprotectora y producir una enfermedad para forzarlo a detenerse, de modo que pueda tener lugar la regeneración necesaria.
La naturaleza cíclica del universo está estrechamente ligada con la impermanencia de todas las cosas y situaciones. El Buda hizo de esto una parte central de su enseñanza.
Todas las condiciones son altamente inestables y están en flujo constante, o, como él lo expresó, “la impermanencia es una característica de toda condición, de toda situación que usted pueda enfrentar en su vida. Estas cambiarán, desaparecerán o ya no le satisfarán.”
La impermanencia es también fundamental en el pensamiento de Jesús: “No guarden tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen y donde los ladrones entran y roban…”
Mientras una condición se considere “buena” por la mente, sea una relación, una posesión, un papel social, un lugar o su cuerpo físico, la mente se apega a ella y se identifica con ella.
Lo hace feliz, lo hace sentirse bien consigo mismo y puede formar parte de lo que usted es, o de lo que cree que es.
Pero nada dura en esta dimensión donde la polilla y la herrumbre consumen. O termina, o cambia, o sufre un cambio de polaridad: la misma condición que era buena ayer o el año pasado, se ha vuelto mala de repente o gradualmente. La misma condición que lo hizo feliz, lo hace entonces infeliz.
La prosperidad de hoy se vuelve el consumismo vacío de mañana. 
El matrimonio y la luna de miel felices se convierten en el divorcio o la coexistencia desdichada.
O la condición desaparece, así que su ausencia lo hace infeliz.
Cuando una condición o situación a la que la mente se ha apegado y con la que se ha identificado, cambia o desaparece, la mente no puede aceptarlo.
Se aferrará a la condición que desaparece y se resistirá al cambio. 
Es casi como si le arrancaran un miembro del cuerpo.
A veces oímos decir que personas que han perdido todo su dinero o cuya reputación se ha arruinado, se suicidan. Estos son los casos extremos. Otros, cuando tienen una gran pérdida de un tipo u otro, simplemente se vuelven profundamente infelices o se hacen daño a sí mismos. No pueden distinguir entre su vida y su situación vital. 
Hace poco leí sobre una actriz famosa que murió a los ochenta y tantos años. Cuando su belleza empezó a desvanecerse y a ser devastada por la vejez, ella se volvió desesperadamente infeliz y se recluyó. También ella se había identificado con una condición: su apariencia externa. Primero, la condición le dio un sentido feliz de sí misma, luego uno infeliz. 
Si hubiera sido capaz de conectarse con la vida sin forma y sin tiempo de su interioridad, podría haber observado y permitido el marchitamiento de su forma externa desde un lugar de serenidad y paz. Más aún, su forma externa se habría vuelto cada vez más transparente a la luz de su naturaleza verdadera y sin edad que brillaba a través de ella, así que su belleza no se habría marchitado sino simplemente se habría transformado en belleza espiritual.
Sin embargo, nadie le dijo que esto era posible. El tipo de conocimiento más esencial no es todavía ampliamente accesible.
El Buda enseñó que incluso la felicidad es dukkha, una palabra pali que significa “sufrimiento” o “insatisfacción”. 
Es inseparable de su contrario. Esto significa que su felicidad e infelicidad son de hecho una sola cosa. Sólo la ilusión del tiempo las separa.
Esto no es ser negativo. Es simplemente reconocer la naturaleza de las cosas, de modo que no persiga una ilusión por el resto de su vida.
Tampoco es decir que no debería apreciar ya las cosas o condiciones placenteras o bellas. Pero buscar en ellas algo que no pueden dar -una identidad, un sentido de permanencia y de realización- es una receta para la frustración y el sufrimiento.
Toda la industria de la publicidad y la sociedad de consumo se derrumbarían si la gente se iluminara y dejara de buscar su identidad a través de las cosas. 
Cuanto más busque la felicidad por este medio, más lo eludirá. Nada exterior lo satisfará, excepto temporal y superficialmente, pero puede que necesite experimentar muchas desilusiones antes de darse cuenta de esta verdad.
Las cosas y las condiciones externas pueden darle placer, pero no pueden darle alegría.
Nada puede darle alegría. La alegría no tiene causa y surge de adentro como alegría de Ser.
Es parte esencial del estado interior de paz, el estado que ha sido llamado la paz de Dios. Es su estado natural, no algo para lo que usted tiene que trabajar duro o que tiene que esforzarse por alcanzar.
Muchas personas nunca se dan cuenta de que no puede haber “salvación” en nada que hagan, posean o alcancen. 
Los que se dan cuenta de ello a menudo se cansan del mundo y se deprimen: si nada puede darle verdadera realización, ¿qué queda para luchar por ello? ¿Qué sentido tiene todo?
El profeta del Antiguo Testamento debió llegar a tal comprensión cuando escribió: “He visto todo lo que se ha hecho bajo el sol y todo es vanidad y esforzarse contra el viento”.
Cuando usted llega a este punto, está a un paso de la desesperación y a un paso de la iluminación.
Un monje budista me dijo una vez: “Todo lo que he aprendido en los veinte años que llevo de monje puedo resumirlo en una frase: todo lo que surge se desvanece. Eso es lo que sé”.
Lo que quería decir, por supuesto, era esto: he aprendido a no ofrecer resistencia a lo que es; he aprendido a dejar ser al momento presente y a aceptar la naturaleza impermanente de todas las cosas y condiciones. Así he encontrado la paz.
No ofrecer resistencia a la vida es estar en un estado de gracia, sosiego y levedad. 
Ese estado ya no depende de que las cosas sean buenas o malas. Parece casi paradójico, sin embargo que cuando su dependencia interior de la formas ha desaparecido (cuando ya no hay apego a las cosas o personas), las condiciones generales de su vida, las formas externas, tienden a mejorar en gran medida.
Las cosas, las personas o las condiciones que usted pensaba que necesitaba para su felicidad llegan ahora a usted sin esfuerzo de su parte y usted está libre para gozarlas y apreciarlas, mientras duren.
Todas esas cosas, por supuesto, se irán, los ciclos irán y vendrán, pero una vez desaparecida la dependencia ya no hay temor a la pérdida. La vida fluye con facilidad.
La felicidad que se deriva de una fuente secundaria nunca es muy profunda. Es sólo un pálido reflejo de la felicidad de Ser, la paz vibrante que usted encuentra en su interior cuando entra en el estado de no resistencia.
El Ser lo lleva más allá de los polos opuestos de la mente y lo libera de la dependencia de la forma.
Incluso si todo se derrumbara a su alrededor, aún sentiría un profundo núcleo interior de paz. Puede que no sea feliz, pero estará en paz.
Eckhart Tolle

¿QUÉ PASA AL SENTIR QUE NO PERTENECES A TU CLAN FAMILIAR?






Hay un libro titulado “el clan del oso cavernario” que cuenta la historia de una niña cuidada por una tribu neardhental en la época prehistórica, una niña rubia, de ojos azules perteneciente a una tribu de cromagnones. Vive con ellos sufriendo y superando situaciones de conflicto y rechazo hasta hacerse mayor y es en ese momento cuando entiende que debe emprender su camino y buscar su lugar en el mundo. Es una película muy inspiradora y reconfortante, que os recomiendo.
El clan familiar, podemos compararlo, como ocurre en la película, con una cueva calentita y segura, donde compartimos experiencias con miembros de la familia con los que nos hemos criado y a los que suponemos iguales a nosotros.
Abandonar esa cueva, que percibimos ligeramente al principio como un lugar con el que no nos identificamos completamente, supone correr el riesgo de pasar frío o que nos pueda suceder algún peligro.
Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan familiar y en definitiva poder morir como sucedería seguramente a nuestros antepasados prehistóricos, por ello en muchas ocasiones retrasamos salir dándonos mil excusas y argumentos para no tener que enfrentarnos con el miedo a la soledad, sin la protección de nuestro clan y sus directrices, normas, lemas, tan diferentes a nosotros. No digo ni mejores ni peores, digo diferentes.
Nos atrevemos a salir pero llamamos una y otra vez para que el clan nos abra y poder volver a sentir ese calor que aunque no nos reconforta realmente en nuestro interior si que nos es conocido y en un primer momento para nosotros eso es suficiente. Pero pronto vuelve a aparecer la contradicción entre no sentirnos miembros del clan y salir a buscar nuestro lugar fuera, pero volvemos otra vez a excusarnos y volvemos a llamar para que nos abran.
Intuimos que salir del territorio del clan familiar es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan. Pero cada vez crece más el sentimiento de que no cuadramos, que somos unos extraños y que funcionamos diferente a los patrones que nuestra familia espera de nosotros.
El impulso es tan fuerte que cada vez nos vamos atreviendo a salir más, a distanciarnos más de lo conocido y de lo que suponemos seguro, y a descubrir, aunque no lo reconozcamos en un principio conscientemente, que estamos fuera del clan y nuestro camino pasa por salir de la cueva definitivamente y buscar nuestro lugar en el mundo.

¿Qué nos impide abandonar al clan familiar?

Muchas de las creencias que tenemos son ideas y/o “contratos” que se nos han transmitido desde nuestros antepasados y que intuimos que no podemos cuestionar. Estos contratos emocionales que no están escritos, que son implícitos y sutiles nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional.
Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias.
Atreverse a disolver estos contratos es enfrentarse a bloqueos sexuales, a sentimientos de culpa y/o a sentir ser merecedores de castigos por “salirnos del tiesto” pero sobretodo es abrir al fin la puerta a la libertad de amar y ser como queremos, abrir la puerta a la transformación, que también asusta.
No quiero decir con estas reflexiones, que salir suponga obligatoriamente romper con la familia o dejarnos de hablar, aunque en ocasiones si sea necesaria una distancia geográfica y/o emocional para poder poner en orden lo que sentimos y así poder acercarnos de nuevo a nuestra familia sin obligaciones, ni vergüenzas, ni enfados si no con una libertad meditada y amorosa.
Es un camino en muchas ocasiones complicado y doloroso, pero el impulso de buscar y sentirnos plenos y realizados es tan fuerte que la vida, nuestra fuerza interior no se como llamarlo, nos empuja y lleva a la búsqueda.
Pasa el tiempo y cada vez se tiene más claro que no sentirse miembro del clan familiar en el que se ha nacido no es ser mala persona. Dejas de sentirte tan culpable y necesitado de reconocimiento, sentimientos muy fuertes al principio. Simplemente entiendes que debes salir.
Comparto estas reflexiones, por que muchas veces saber que lo que uno siente lo sienten otras personas crea una sensación de tranquilidad y de que no estas solo, que tu búsqueda tiene sentido y te da fuerzas para seguir.
Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios.
“No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que en realidad somos” – Alejandro Jodorowsky 
Fuente: altaducacion.org
http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/

HOMBRES GUARDIANES

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Existen también los hombres guardianes de lo Sagrado Femenino, y del poder que reside en la matriz de la mujer.
Hombres que honran a la Madre Tierra, que la Aman, que cuidan de sus frutos. Hombres que respetan su sangre y su vitalidad.
Hombres que se rinden ante la fragilidad y fuerza de la vida, con el corazón abierto a todas las relaciones y conexiones con el Universo.
Hombres que se han reconciliado con su verdadera esencia y abren los brazos a la esencia misma de la experiencia humana.
Hombres que sonríen a la sonrisa de un niño, que miran con una nueva luz en sus ojos, que se inclinan ante la mujer que porta en sí misma el misterio de lo visible y lo no visible.
Hombres capaces de abrir su corazón a una mujer y Amarla, mirarla, cuidarla, protegerla. Hombres que se atreven a ser Amados, mirados, cuidados y también protegidos.
Estos hombres que se han despojado de la armadura rígida y absoluta, hombres sabios, se encuentran aquí y ahora, al servicio de un nuevo sueño de vida… de un nuevo sueño de Amor.
luzarcoiris.
 

CITAS DE CARL JUNG

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-No retengas a quien se aleja de ti. Porque así no llegará quien desea acercarse.
-Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos.
-Si eres una persona con talento, no significa que ya hayas recibido algo. Quiere decir que puedes dar algo.
-El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.
-Nada tiene una influencia psicológica más fuerte en su ambiente y especialmente en sus hijos que la vida no vivida de un padre.
-La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir.
-Tu visión se hará más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón… Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta.
-La soledad no llega por no tener personas a tu alrededor, sino por no poder comunicar las cosas que te parecen importantes a ti, o por mantener ciertos puntos de vista que otros consideran inadmisibles.
-Muéstreme un ser humano sano y yo lo curaré para ti.
-Tendemos hacia el pasado, hacia nuestros padres y hacia delante, hacia nuestros hijos, un futuro que nunca veremos, pero que queremos cuidar.
-Aquello a lo que te resistes, persiste.
-La depresión es como una señora de negro. Si llega, no la expulses, más bien invítala como una comensal en la mesa, y escucha lo que te tiene que decir.
-A menudo, las manos resolverán un misterio con el que el intelecto ha luchado en vano.
-El sueño es una pequeña puerta oculta abriéndose a la noche cósmica que era el alma mucho antes de la aparición de la consciencia..
-Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
-Las personas hacen lo que sea, no importa lo absurdo, para evitar enfrentarse con su propia alma.
-Yo no soy lo que me sucedió, yo soy lo que elegí ser.
-Podemos llegar a pensar que nos controlamos por completo. Sin embargo, un amigo puede fácilmente contarnos de nosotros algo de lo que no teníamos ni la menor idea.
-«Mágico» es simplemente otra palabra para definir el alma.
-De una manera u otra somos partes de una sola mente que todo lo abarca, un único ’gran hombre (…)’.